Te vas desnuda en la mañana,
casi roja de amor,
y tu rizo discute con el viento
quién rodea mejor las horas
y se queda aquí en mi mejilla aún.
Cuando vuelvas, ¡aún no será de noche!
Brillará una luz en tu nariz,
en la pequeña punta de tu nariz donde nace
la miel y todo lo que ilumina.


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