Porque he mirado el rumoroso hueco,
trae flores rotas.
Vibraron en el cielo varios ángeles,
suspendió su aleteo el fuego,
cristalizó el aire.
Ay si rompiera la palabra,
quedas tú, claridad celeste.
Habría esperado un robot de rosas
y en cambio qué silencio
de noche bocarriba.
Habría esperado un labio que vive
solo en el cuello,
en la garganta de un temblor.
Qué miras, hueco inmundo,
qué esperas, olvidado
entre las azucenas.
Cuidado,
he mirado el rumoroso
hueco. Quedas tú
y esas flores rotas
mucho más bellas en tus manos
que azucenas en las mías.


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