¿Sabes lo que pasa? Pasa que el tiempo a veces gira en retruécanos salvajes sin código ni cielo. Pero lo que no pasa nunca son las palabras. Las palabras están y están insistentemente. Como si fueran gatos sentados en la memoria, tintas minerales fundidas por volcanes cuando la tierra aún respiraba asteroides. Esas letras rotas a veces, otras desgarradas, esas letras sin nombre ni lugar de nacimiento, esas locas, malditas letras defectuosas.
Fue así como encontré el informe.
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INFORME POLICIAL DEL CASO ROSALIE HMS
Asunto: Desaparición de Rosalie Haley Maeve Smith en las Islas Bermudas el 3 de marzo de 2019.
Agente a cargo de la investigación: Sargento Lea Grint, del Departamento de Policía de la Ciudad de New York.
Informe del 13 de marzo de 2019
Se ha registrado una denuncia acerca de la desaparición de Rosalie Haley Maeve Smith, ciudadana de New York, de 33 años de edad. La denunciante se ha sido identificada como Melody Jakob, amiga cercana de la desaparecida. Melody Jakob afirma que Rosalie H. M. Smith tomó un vuelo a las Islas Bermudas el día 28 de febrero de 2019, cuyo retorno estaba previsto para el día 7 de marzo. Añade que no recibió ningún noticia de Rosalie desde que ésta llegara a la isla y aumentó su preocupación cuando fue a buscarla al aeropuerto sin que Rosalie apareciera. Desde entonces ha intentado encontrarla, sin éxito.
Actualización: Se ha contactado con los progenitores de Rosalie. El padre, Martin Smith, falleció el pasado año 2018. La madre Mary Celeste Smith afirma no tener una relación cercana con su hija, y ni siquiera tenía conocimiento de su viaje a las Bermudas. Se ha procedido a registrar la casa de Rosalie, encontrándola vacía y sin rastros de actividad reciente. Se ha interrogado a los vecinos y al portero, ninguno de ellos la ha visto desde el 28 de febrero.
Informe del 14 de marzo
American Airlines, la compañía aérea con la cual Rosalie viajó a las Islas Bermudas, nos ha facilitado sus registros. En éstos figura que, acorde con las suposiciones de Melody Jakob, Rosalie H. M. Smith tomó el vuelo de ida a las Bermudas, pero no el de vuelta. Se ha decidido que me desplace el próximo 17 de marzo a las islas Bermudas para continuar con la investigación in situ.
Actualización: a última hora del día, Melody Jakob ha aparecido por la comisaría y nos ha facilitado la cuenta de instagram de Rosalie H. M. Smith. Al parecer, son los últimos testimonios de Rosalie que se conservan, ya que existen tres publicaciones, una del 1 de marzo de 2019 y dos del 3 de marzo, realizadas durante su estancia en las islas Bermudas, cuando ya había cortado el contacto con sus allegados. Véanse capturas de las tres publicaciones adjuntas al fichero.
Informe del 15 de marzo
Se ha contactado con otros conocidos de Rosalie, pero nadie parece haber tenido contacto con ella desde que tomó el avión de New York a las Islas Bermudas. Asimismo, se ha empezado a analizar las publicaciones de Instagram, en calidad de sus últimas trazas disponibles: sin resultados. Las publicaciones parecen corresponderse con las que realizaría típicamente una persona de vacaciones, sin ningún tipo de anomalía; incluso responde a los comentarios de sus seguidores. Las citas que aparecen titulando la publicación de cada fotografía parecen tener su fuente en el álbum El mal querer de la artista española Rosalía. No se ha encontrado ninguna correlación clara entre las citas y las fotografías, si bien resulta curiosa la analogía entre los nombres de Rosalie y Rosalía.
Informe del 17 de marzo
Mientras volaba, he empezado a establecer mi plan exacto de investigación. Una vez concluido, he pasado a revisar de nuevo las publicaciones de Instagram y a analizar las fotografías, que he traído impresas (véanse adjuntas al fichero) . He notado una anomalía en la tercera fotografía. En la esquina superior derecha aparece un extraño símbolo con la forma de un doble triángulo, uno invertido respecto al otro, dando lugar a una suerte de lazo vertical. No he conseguido identificarlo con ningún símbolo reconocible, pero podría aportar alguna pista a la investigación.
Actualización: He llegado exitosamente a las Islas Bermudas y me he instalado en mi alojamiento. Mañana comenzaré la investigación. He enviado el extraño símbolo a New York para que lo analicen.
Informe del 18 de marzo
He visitado el hotel que había reservado Rosalie. Han confirmado en su registro que Rosalie realizó el check-in el día 28 de febrero y el check-out el 7 de marzo, como estaba previsto. Entonces, ¿por qué no cogió el avión? No obstante, nadie ha sabido reconocer visualmente a Rosalie por sus fotos, aunque han asegurado que preguntarán al resto del personal, pues podría haber coincidido con otros turnos.
He continuado interrogando en los locales de restauración de las cercanías del hotel y después he continuado por el resto de la isla. Sólo en uno de los casos un camarero ha creído reconocer la fotografía de Rosalie, aunque no estaría seguro y, en todo caso, no había sido una cliente asidua.
Informe del 19 de marzo
He recibido una llamada del hotel. Tras interrogar a sus empleados, han averiguado que Rosalie no entregó personalmente las llaves el día del check-out, sino que las encontraron en su cuarto. Además, sólo dos trabajadores confirman haberla visto la noche del 28 de febrero y la mañana del 1 de marzo, y el servicio de limpieza siempre encontraba su habitación impoluta... ¿Estamos ante un secuestro?
He recibido también una llamada desde New York: no han conseguido identificar el símbolo del lazo vertical en la tercera foto. No obstante, reflexionando sobre las publicaciones y el símbolo he establecido una pequeña correlación. La cita de Rosalía que encabeza esta tercera publicación dice en español “Las llamas van al cielo a morir”; mientras que el símbolo no identificado aparece también en el cielo. El cielo... Es un hilo muy fino e inseguro, pero quizás Ariadna…
Actualización: He tenido una idea inspirada en la cita que aparece en la primera fotografía, tratando de hallar un patrón similar. “Tiene una marca en el pecho, pero ella no se la vio”. He ampliado el zoom al máximo en mi ordenador y he ido comprobando el pecho de cada persona en la fotografía hasta que, ¡al fin!, he descubierto que el hombre que aparece en la parte inferior “tiene una marca en el pecho” (véase el zoom de la fotografía 1 en el fichero). Concretamente, un triángulo… ¡un triángulo, de nuevo! Es decir, en estrecha correlación con el símbolo de la tercera publicación. ¿Quién es ese hombre? ¿Y qué significan los símbolos?
Informe del día 20 de marzo
Tras un largo y detenido análisis de la segunda foto aumentada, he encontrado un tercer símbolo en la esquina inferior izquierda, en el mar: de nuevo un triángulo, sólo que con la punta hacia abajo. Curiosamente, la unión del primero y el segundo daría forma al tercero. Pero, ¿qué significan? He vuelto a enviar la información a New York. Por otro lado, el zoom de la primera foto no puede esclarecer la identidad del hombre con la "marca en el pecho".
Una nueva ronda por los principales locales de la ciudad confirman que apenas nadie consigue recordar a Rosalie.
Informe del día 21 de marzo
He recibido una nueva llamada de New York: han investigado acerca de la simbología del triángulo. Se halla en estrecha relación con la simbología del tres y suele remitir a conceptos de divinidad, armonía o proporción entre tres elementos; además, toda figura geométrica puede descomponerse en triángulos trazando líneas desde su centro hasta los vértices. El triángulo erguido remite al fuego y al hombre (primera fotografía), mientras que cuando señala hacia abajo (segunda fotografía) se asocia con lo femenino y el agua. La unión de los inversos (tercera fotografía) representa la sabiduría, pero suele aparecer en una composición diferente, formando la famosa estrella… De acuerdo, en la primera foto el triángulo masculino/de fuego aparece en el pecho del hombre, en la segunda el femenino/de agua aparece en el mar… Pero en la tercera, los triángulos de la sabiduría (¿quizás?) aparecen en el cielo… ¿Qué sentido tiene todo esto? Hombre, mar y cielo, tres, tres vértices del triángulo…
Actualización: Ha anochecido, pero sigo analizando las publicaciones, parecen una fuente infinita de sentido, pero tan larga de desenhebrar, Ariadna, ¿y estamos seguros de que tienen sentido? En cualquier caso, he observado que, entre los comentarios de la primera publicación, el usuario “berlitz_ch” comenta “Un buen tío ahí abajo del todo…”... ¡ahí abajo del todo, no puede ser sino el hombre con la “marca en el pecho”, “abajo del todo”! Y Rosalie le responde “no me había dado cuenta de que ya estabas ahí”... ¿Ya? He entrado en el perfil del hombre, al parecer responde al nombre de Charles Berlitz, su cuenta es privada. Mañana contactaré con la policía local para preguntar por él…
Actualización: He buscado su nombre en Google, son las cuatro de la madrugada y no logro salir de mi asombro. Tratando de encontrar otras redes sociales, he dado con un Charles Berlitz que aparece en la Wikipedia. Nacido en 1914 y muerto el 18 de diciembre de 2003, obviamente no puede ser el hombre de la “marca en el pecho”, pero otra cosa ha llamado mi atención. Es autor de un famoso libro, Triángulo de las Bermudas, donde recoge los accidentes y desapariciones de barcos y aviones en esta región. ¿Triángulo? ¿Bermudas? ¿Imaginan qué más? ¡Mucho más! El primer incidente que Charles Berlitz recoge es la aparición de un barco cuya tripulación había desaparecido al completo en 1840: el barco se llamaba ¡Rosalie HMS! ¿Es esto real? El siguiente incidente que relata es el hundimiento del navío Mary Celeste (¡el nombre de la madre de Rosalie, que yo misma conocí en persona!). Creo que debería ir a dormir…
Informe del día 22 de marzo
La información que anoche encontré es verdadera y no fue sólo ensueño o pesadilla, pueden comprobarlo ustedes mismos. He contactado con la policía local y me confirman que no vive en las islas ninguna persona bajo el nombre de Charles Berlitz. Podría ser un turista, pero llegan cientos cada semana, y la búsqueda se plantea una quimera.
He llamado a Mary Celeste. Ha afirmado que las coincidencias no lo son tanto: su padre era un gran admirador de Charles Berlitz y su libro, pasión que le transmitió su hija, y de ahí los nombres de Mary Celeste y Rosalie HMS. Entonces, ¿qué macabra coincidencia vuelven a ligarla a ese hombre de la “marca en el pecho”, bajo el mismo nombre de Charles Berlitz?
Por otro lado, he observado que en el barco de la segunda foto aparece una inscripción que pretende ser el nombre del mismo (“Das Mädchen”). Sin embargo, está inscripción, ante un análisis mínimamente detenido, se revela como una edición posterior de la fotografía, sin excesivo cuidado. ¿Qué sentido tiene? ¿Qué interés podría haber llevado a Rosalie a añadir ese tipo de detalles y los triángulos? ¿O quizás estemos hablando de que es otra persona (¿su secuestrador? ¿Charles Berlitz?) quien, utilizando su cuenta, ha querido dejar mensajes cifrados, algún tipo de sentido? Además, “Das Mädchen” significa en alemán “la doncella”... y el barco está en el mar, el triángulo invertido, lo femenino…
Actualización: Esto me ha llevado a una nueva intuición. Realizando un gran zoom a la tercera fotografía (véase en el fichero), he observado que en el avión lleva escrito en su cubierta “MU-2B”. Tras una búsqueda, he encontrado que se corresponde con un avión desaparecido hace 2 años en el propio Triángulo de las Bermudas. Estamos de nuevo ante un fenómeno de edición fotográfica.
Berlitz, Das Mädchen y MU-2B, los tres vértices del triángulo. ¿Qué sentido tiene? Espera. Berlitz, Das Mädchen y MU-2B… BER - MU - DAS… El hombre (Charles Berlitz) al que, al parecer, Rosalie conoció, el avión que tomó para llegar a las Bermudas y ¡el barco donde desapareció! ¡”Ya no hay nadie más por ahí”! Los tres vértices del crimen...
¿Qué clase de juego es éste?
Informe del día 23 de marzo
Necesito tomar algo de aire, Ariadna, hay algo que se me escapa, tropiezo y ya no consigo seguir tu hilo. He ido a los muelles, preguntando por Rosalie, preguntando por Rosalie. Nadie la conocía, nadie, hasta que de pronto un apuesto joven local me ha dicho que sí, que la llevó en su barco, probablemente el día 1 de marzo. Responde al nombre de Siddag y no parece corresponderse con Charles Berlitz, ya que su piel es más oscura que la del hombre de la “marca en el pecho”. El barco es un pequeño yate de motor parece recién pintado y responde al nombre del Stavenger. Recuerdo vagamente haber leído ese nombre en alguna parte, pero ahora no tengo herramientas de búsqueda.
Le he pedido que me enseñara el mismo viaje que hizo con Rosalie. Ha accedido sin reservas con una gran sonrisa. El Stavenger es bastante espacioso para dos personas y he procedido a realizar una inspección. Consta de un dormitorio con una cama de matrimonio, una cocina completa y un amplio baño, además de una sala de ordenadores. Nos hemos alejado de la Gran Bermuda para costear el resto de islas. Saddig afirma que es el recorrido que realizó con Rosalie y el que acostumbra a enseñar a los turistas a cambio de un considerable precio. El viaje es encantador y en el barco hay una música española que no consigo identificar, quizás con ritmo jamaicano, y en la que de vez en cuando se exclama “¡tra, tra!”.
He continuado la inspección. Lo primero en llamar mi atención ha sido que, en algunos de los papeles del barco, éste figura bajo el nombre de “SS Poet”. La particularidad de ese nombre hace que recuerde que el SS Poet fue encontrado sin tripulación en aguas del Triángulo de las Bermudas (¡de nuevo!) en los 80 y, tras una larga investigación, se inculpó por el crimen a un tal Bertold Haran. Hay algo que no cuadra aquí. He seguido investigando y, entre los cajones del dormitorio, he encontrado unos documentos que identificarían al piloto como ¡Charles Berlitz! Pero era diferente a la fotografía… Por si no estuviera claro, mis pies han dado con un tablón suelto del suelo, y adivinen qué he encontrado debajo. Las tres fotografías del Instagram de Rosalie HMS.
He decidido intervenir y arrestar al joven como presunto responsable de la desaparición de Rosalie. Bajo la amenaza de mi pistola, Berlitz se ha confesado culpable, pero ha afirmado seguir órdenes. Ante la pregunta “¿De quién?”, ha respondido “Del barco”. Le he pedido que fuera más específico y ha respondido “Sigo órdenes del barco, el Poet… más concretamente, del ordenador de abordo, Apollo… si me lo permite, la conduciré hasta él…”. Me ha conducido a la sala de ordenadores, ante Apollo. Un escalofrío me ha recorrido la espalda al contemplarlo, sib saber por qué. He comprobado que, efectivamente, el ordenador daba las órdenes que cumplía Berlitz, entre las cuales estaba llevarme a mí en el barco. ¿Qué sentido tiene? Tras un análisis, he encontrado que el ordenador se hallaba infectado por un simple pero laberíntico programa vírico: RAIDRED. No sin cierto esfuerzo, creo haber conseguido desprogramar Apollo.
Volvemos hacia la Gran Bermuda, Berlitz y yo. Ante la pregunta de “¿Dónde está Rosalie?”, ha respondido en español “Sentadita… cabizbaja, dando palmas, mientras a su alrededor...”. Le he puesto las esposas. No quería saber más. Berlitz repetía: “Las llamas van al cielo a morir”.
***
Las palabras, las malditas letras. ¿Qué sentido tienen? Leí el informe después de encontrármelo a la llegada de ese nuevo sueño de Da Vinci a New York. Volvía de las Islas Bermudas y allí estaba en uno de esos asientos donde uno no se asienta, no reconoce el camino entre las nubes como en un sueño. Allí estaba abandonado y mientras la fila de personas caminaba paso a paso hacia la falta de aliento gris del cemento y los rascacielos me detuve a mirar su título, ¡su título! No pude sino cogerlo, lo leí ávidamente de camino a casa como vosotros. ¿Qué sentido tiene? Cuando leí mi nombre en la portada, seguido de esas dos palabras “informe policial” frías como un cuchillito, cuando leí mi nombre no pude sino cogerlo, me entenderéis seguramente.
Desde entonces he pensado tanto en las palabras, esas letras defectuosas, pero empecemos por el principio. Todo lo que se refiere a mí y figura allí no es cierto, salvo alguna cosa. Es cierto que volé a las Islas Bermudas en la mañana del 28 de febrero buscando quizás ese mañana que me faltaba, esa mañana de brazos cálidos, un soplo acaso del viento que pasa por los huecos de las flores y no vuelve. Volé y no volví, no volví hasta mucho después, eso es cierto. Pero mi madre no se llama Mary Celeste, mi padre Robert no ha muerto, acabo de llamarles para asegurarme del nombre y de la muerte. No tengo ninguna amiga llamada Melody Jakob. Las publicaciones de Instagram son mías pero no aparece ningún extraño símbolo, ningún nombre escrito sobre el barco o el avión. Las citas de Rosalía tienen su origen en los Grammy, ella tiene mi nombre y su maravillosa actuación y que malamente consigo dejar de escuchar su música para el alma.
Ay, el querer. ¿Quién es Lea Grint? ¿Cómo consiguió mi cuenta de instagram? Me han dicho que no hay salida por esta calle que voy, si él volviera al menos por una noche, por una noche de luna y estrellas, a rezarme con la boca este hueco que llevo por el aire. ¿Por qué inventarse tantas cosas acerca de mí? He llamado a la policía de New York preguntando por Lea Grint. Me han confirmado que existe, que existe, qué locura las palabras, las palabritas. Me han dicho que está de vacaciones en las Islas Bermudas, me han dicho. He reservado los vuelos, otra vez.
Pero cómo voy a volver sin él, que un momento quisiera estar loca y no querer, quisiera ser como la noche que deja en un pozo sus estrellas y sigue sola por el campo. Ya vuelo de nuevo en el nuevo sueño de Da Vinci de New York a las Bermudas. Voy pensando por el aire, con mi hueco atado a la cola del avión como una cometa, cometa de helio ardiendo. ¿Por qué Ariadna? Hay sin duda ciertas palabras en el informe que no encajan, cierto estilo.
Hemos llegado a las Bermudas y todo me recuerda, todo me recuerda. Ha dejado un reguero de sangre por el suelo. Lea Grint no da nombres si os fijáis, nunca dice la playa de Deep Bay, la Cueva del Almirante, Hotel Lemon and Gin. ¿Qué significa todo eso? ¿Estuvo alguna vez de verdad buscándome? Mucho más a mí me duele de lo que a ti te está doliendo el azul. Ese azul celeste que no es convención, deberíais estar aquí conmigo para verlo, que se sueña, que se goza, que se duele, que desgarra el cielo y el mar. No me han reconocido las piedras grises de la playa, nuestros primeros pasos en la isla. He recorrido cada rincón como una hormiguita aunque me cueste la vida, aunque me tenga que ahogar.
Y al fin te he encontrado en un hotel, en ese mismo hotel donde te perdí después de todo un mes, ay parte mía. Me has mirado con tus ojos cansados de la edad luminosos de vacaciones, de mar celeste. Di mi nombre, di mi nombre cuando no haya nadie cerca, cuando no haya nadie cerca. Me has mirado sin reconocerme. Mi nombre es Leah Green has dicho con voz pausada, deteniéndote en cada fonema, en cada fonema defectuoso. ¿Quién es Rosalie? Ese cristalito roto.
Lea Grint. Triangle. Al final todo era una broma, nada más que una broma, sin código ni cielo, sin nombre ni lugar de nacimiento. Una de esas bolas ásperas que a ciertas personas les gusta botar y botar hasta que se desgasta. Y el tiempo que gira en retruécanos y pasa. Pero las palabras no. Las palabras están y están insistentemente.
Vivre après tout n’aura jamais été qu’une interminable erreur policière.


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