El ciempies XXI - No sé


El ciempiés se despierta temblando le pregunto qué ocurre no sabe.

- No sé.

No es que se pronuncie en alto no habla pero de alguna forma resuenan las palabras

- No sé.

Nota: Corregidme si encontráis en estos fragmentos alguna ocasión en donde el ciempiés haya hablado pero el ciempiés no habla. El ciempiés dice las cosas, no habla como la gente de allá afuera por eso no lo escuchan.

Aún en la cama se ha acercado me abraza con sus ciembrazos es una sensación agobiante pero no saber es algo verdaderamente importante, así que nunca lo abandonaría.

- ¿Quién sabe? ¿Qué significa saber? Repeticiones de esquemas que nunca se repiten.

Salimos a la calle, todos los semáforos están en ámbar. La muchedumbre no sabe si evitarnos por la izquierda o por la derecha un extraño casi nos habla los coches esas bestias mecánicas encienden los intermitentes a ráfagas como faros del no-saber y hasta los edificios y las nubes dudan si ocultar el sol o no.

Al final de la muchedumbre y de la ciudad llegamos a la niebla y en la niebla nos detenemos y ya no hay nada.

- No sé.

En la niebla siempre encontramos un hogar. Jugamos siempre entre los brazos cálidos y acogedores del amor y los brazos fríos y acogedores de la niebla. Jugamos entre la niebla y el amor.

Y sobre todo jugamos a mí me lo enseñaron mis padres qué importante es jugar.

Volvemos a casa jugando hoy en la niebla. El ciempiés repite

- No sé.

Pero que nos quiten lo jugado.

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