Hemos maravillosamente hemos hecho nada hoy. En Santander. Se necesita amor en este mundo para hacer nada para cometer la barbarie de hacer nada.
El día ha pasado y nosotros nos hemos abandonado en todo momento sin recelos porque no teníamos ganas de entregarnos a nadie ni a nada. A nuestro alrededor se han sucedido las cadenas montañosas los ríos y los cañones de piedra roja, han retumbado espumosas y gigantes olas de mar, terremotos y huracanes. Todo ha pasado a nuestro lado quizá la Historia entera sin que nosotros le prestáramos ninguna atención, porque no queríamos no teníamos gana no teníamos prisa.
No hemos pensado tampoco. Hemos hecho nada. Pero no debéis confundir hacer nada con el vacío ese falsamente mitificado vacío de las pobres almas perdidas. Hacer nada si se hace nada porque se quiere hacer nada es una plenitud.
Obviamente, no hemos recordado tampoco. Hacer nada es la forma de vida más intensa y es por eso por lo que no se puede abandonar uno a menudo sino sólo en señalados días maravillosos. Porque ha de existir un equilibrio entre vivir y recordar. Así hacer nada es la forma de vida más intensa porque no genera recuerdos.
Y hemos maravillosamente hemos hecho nada hoy. En Santander.


No hay comentarios :
Publicar un comentario