El ciempiés XVIII - Nacer




El ciempiés y yo nacemos todos los días porque salimos a la calle todos los días y miramos todas las cosas como son (los árboles, las calles, el mar). El ciempiés dice a menudo que la gente debería nacer todos los días, eso solucionaría muchos de los problemas del mundo.

Nacer es volver a ver las cosas por primera vez, sin prejuicios. Si uno nace poco a menudo, se arriesga a perderse el verde de los árboles, el movimiento de la gente en las calles, el rumor de las olas del mar. Se arriesga a asociar ideas a las cosas y dejar de verlas.

La inocencia está infravalorada. Si el mundo va mal es por culpa de la falta de inocencia. Con inocencia uno se enfrenta al mundo con los ojos abiertos, sin ideas preconcebidas, y ve el mundo en su forma original.

Por eso dice el ciempiés que es tan necesario nacer de vez en cuando, porque al nacer uno pierde conciencia de sí mismo, que es la única forma de ser inocente y ver el mundo primitivo y desnudo de ideas.

Y nacer es la única forma de estar como estamos ahora: en este lecho de la arena, bajo este manto de estrellas y este rumor de estas olas de estos sueños.

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