La realidad exige. (Wislawa Szymborksa)
Es aquel día en que el ciempiés y yo hemos salido a pasear. Hace un tiempo espléndido y paseamos por todas las calles de la ciudad y los puentes y nos detenemos junto al río. Hablamos aún no habíamos realmente hablado desde que el ciempiés volviese así que comienzo a relatarle cómo he vivido su ausencia cómo nunca anochecía y me susurra que nunca hable del pasado, que si se habla del pasado el tiempo pasa más rápido. Así que hablamos de nuestros futuros planes e incluso comenzamos a realizarlos, mientras seguimos paseando por todas las calles de la ciudad y los puentes y volvemos a detenernos junto al río.
Cuando volvemos a casa después de caminar por toda la ciudad, consulto el reloj y observo que han pasado apenas unos pocos minutos. Asombrado, miro interrogante al ciempiés y él me dice que si no piensas en él si sólo juegas con él el tiempo puede llegar a pasar muy lento, o incluso detenerse. Igual que el espacio puede resumirse en un punto o hacerse inmenso, todo depende de nuestra mirada. Y se ríe y se apena de aquellos que claman nuestra pequeñez.
Un instante puede vencer a la eternidad, y una ciudad ser más grande que el Universo. Es a esto a lo que el ciempiés llama teoría de la relatividad: la realidad no exige, los límites son nuestros.


No hay comentarios :
Publicar un comentario