Panorama de la iglesia


Piedra fría de los siglos y los siglos
que recibes estas aladas palabras,
piedra fría que congregas
entre tus muros celestes
esta multitud que escucha,
que tal vez no escucha;
es más, cree,
se atreve a creer en este mundo
donde creer es pecado;
es más, siente,
se atreve a sentir en este mundo
donde sentir es pecado.

Cómo vibran los cuerpos a través de los siglos,
cómo vibran percutidos por palabras antiquísimas,
como un tambor.
Palabras quizás ya olvidadas
incluso por aquellos quienes
las pronuncian, no digamos
quienes callan, todos esos
de allá fuera,
en sus fábricas de silencio,
en sus corazones de silencio,
en sus silencios de-mentes.

Pero ya.
Las palabras me inundan,
cierro los ojos.
Afuera no existe nada,
nos elevamos.

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