Qué decirte, mar,
hoy que vuelvo a ti
para abarcarte
con mis ojos tristes,
con mis flacos brazos,
no sé qué contarte,
me quedo callado.
Y en silencio encuentro tus largas cartas
que has guardado todo este tiempo
y ahora depositas entre mis dedos,
disueltas en tu espuma eterna.
Me siento a escucharlas,
empapado en
un mar de nostalgia.


No hay comentarios :
Publicar un comentario