El ciempiés IX - Volar
Volar es la única forma de estrellarse y por eso el ciempiés y yo volamos a menudo, por vértigo.
Las cosas desde aquí arriba se ven completamente diferentes, lo grande pequeño lo pequeño grande. Aquí arriba se entienden cosas como que el cielo es el reflejo del mar con sus nubes de espuma, que se forman en el estrépito de las olas de viento y después se deshacen. Sólo cambian el tiempo y la perspectiva. Aquí arriba se ve todo tan diferente, las personas-hormigas, mi casa allá abajo es igual de minúscula que el agujero donde nació el ciempiés me dice él. Y por supuesto se hacen muchos amigos, grandes aves que no vemos mientras caminamos, aves viajeras de cien continentes, que le cuentan sus historias al ciempiés (en el lenguaje de los animales) en las noches en que nos reunimos y bailamos y cantamos en torno a la hoguera de la luna llena.
Pero la parte más emocionante del vuelo es cuando abandonamos las alturas y nos disparamos como un misil cielo-suelo hasta que no nos separa del último más que un hueco en el aire del tamaño de un par de hormigas y volamos a ras y sólo nos haría falta extender un brazo para tocar esas cadenas arraigadas, trastabillar enredarnos en ellas y no poder jamás volver a volar. Sentir el beso, el aliento del suelo repudiado a través de ese hueco ínfimo es lo que se llama vértigo, un licor que posiblemente todos habéis probado y emborrachado y que a más de uno le habrá llevado a la perdición, a enredarse con las cadenas.
Pero de momento seguimos volando y un día el ciempiés me dice remontemos los puentes donde duermen los soñadores de vuestra (nuestra) sociedad de-mente y precipitémonos al espacio exterior. Si nos encontramos a algún extraterrestre le diremos que la Tierra nos ha escupido, añade con su risita mojada de insecto.
Es un espectáculo sin palabras. Como un teatro con el telón subido y sin obra. No sé cómo explicároslo pero volvemos de vez en cuando, no muy a menudo porque no me sienta bien a la salud pasar demasiado tiempo sin oxígeno, aunque al ciempiés no parece afectarle, al contrario diría que allá fuera está más vivo que nunca. Pero un día notamos algo distinto. Algo ha cambiado en el teatro de las estrellas.
- Es el cambio climático, ya sabéis -nos cuenta un extraterrestre al pasar-. Las estrellas se enfrían, los agujeros negros se deshacen... ¡el Universo se expande!
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